19/10/09

Mario Cuccinella es un arquitecto que sigue las premisas de sostenibilidad e integración de nuestro modo de vivir en el planeta sin renunciar al diseño y la comodidad. Ha creado un modelo de vivienda que no solo no emite CO2 sino que es productora de energía siguiendo el pensamiento de que los ciudadanos pueden convertirse en pequeños productores. Su estilo no sólo es respetuoso con el medio ambiente sino que también ha sido diseñado para vivir en comunidad.

Su coste está valorado en 100.000 euros por cada 100 m2. Tener una vivienda ecológica no tiene porque ser un lujo al alcance de unos pocos sino que va camino de ser un eslabón más en nuestra sociedad. Además de invertir en sostenibilidad, es una inversión económica que se puede recuperar mediante la venta de excedente de electricidad.

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“Apoyar el ahorro energético y la exigencias ecologistas no significa renunciar a la estética y la calidad. Por el contrario, la Casa 100K se rebela contra el principio de homogeneidad, que guía la arquitectura de la vivienda, para recuperar el placer de imprimir la propia identidad en el lugar donde vivimos. Es una casa a medida del deseo”, asegura Cucinella que se formó con el arquitecto Renzo Piano antes de establecer su propio estudio de arquitectura MCArquitects en Bolonia.

La energía renovable de estas viviendas se compone de placas fotovoltaicas integradas arquitectónicamente, superficies captadoras de la débil luz de invierno, un sistema de circulación de aire para refrescar la temperatura en verano y todas las estrategias pasivas que se pueden adoptar para conformar este edificio bioclimático. Cuenta además con la flexibilidad de unas paredes móviles para dividir el interior de la vivienda de manera personalizada.