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¿Alguna vez te has parado a pensar en toda la energía que desprenden miles de personas en los accesos a una estación de transporte? Este hecho no pasó desapercibido para el joven ingeniero Laurence Kemball-Cook, que pensó que tenía que existir una manera de capturar esa energía y convertirla en electricidad.

Con 50 libras y un portátil empezó la creación de la baldosa inteligente Pavegen que se hunde 5 mm a cada pisada generando hasta 8 vatios de energía. Según su inventor, esto no es más que la punta del iceberg del comienzo de la explotación de la energía cinética. “En unos años seremos capaces de iluminar las calles a nuestro paso, o lograr que un estadio de fútbol sea autosuficiente, o comprobar la salida de nuestro tren en un tablero electrónico alimentado por nuestras propias pisadas”.

Estas baldosas ya han sido probadas en una maratón de París y en los accesos al Parque Olímpico de Londres durante las pasadas Olimpíadas en las que se generaron 72 millones de julios suficientes para cargar 10.000 móviles durante 1 hora.

Además, un 60% de los materiales utilizados en su fabricación son reciclados. Sin ir más lejos, la base de la baldosa está hecha de neumáticos de camión. El nuevo reto de este emprendedor es reducir los precios de su producto para que sea fácilmente asequible y se extienda a medio mundo. Le deseamos suerte!