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A ojos del ciudadano de a pie, las ecoaldeas o ecocomunidades parecen el resurgir de las antiguas comunas hippies de los 60 que se instalaron sobretodo en las afueras de ciudades del norte de Europa. Si pensamos en las personas que se deciden a vivir en ellas nos imaginamos a gente soñadora e impulsiva que quieren volver a la vida tradicional en el campo. Cosa que no haríamos nunca los urbanitas conectados por un cordón umbilical a internet.

Los nuevos comuneros se rigen en cambio por las fatalidades del mundo moderno sin renunciar a la bien querida señal wifi, una de las conexiones sociales más fuertes hoy en día. Los aldeanos de la ecocomunidad de Telaithrion, al norte de la isla de Evia en Grecia, son universitarios que buscan crear su propia sociedad alternativa en una Grecia con un 62’5% de paro juvenil. Trabajar tus propios recursos y ser autosuficiente, enseñar como vivir de manera sostenible y dejar de oír la palabra crisis son algunos de sus objetivos. Todo es posible si uno se lo propone.

Para llevar a cabo el proyecto, constituyeron la ONG “Free and real” y pusieron en marcha campañas de crowdfunding. Se decantaron por construir yurtas como viviendas y domos geodésicos como centros de reunión y conferencias. Han fundado una “escuela de la sostenibilidad” a través de la cuál reciben numerosos visitantes que desean acudir a seminarios sobre soberanía alimentaria o construcción bioclimática rodeados de un entorno de bosques y cultivos.

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