Como ya habíamos visto en el documental de Cosima Dannoritzer “Comprar, tirar, comprar”, sobre obsolescencia programada, la mayoría de objetos electrónicos están programados para tener una vida corta con el objetivo de incentivar el consumo a nivel industrial desde los años 20 y 30. Este concepto provocó que los ingenieros de la época pasaran de idear los productos más duraderos y de mayor calidad a todo lo contrario para satisfacer los empresarios industriales. Un ingeniero, Benito Muros, ha decidido contrarrestar esta tendencia y junto con otros 20 ingenieros ha investigado la tecnología necesaria para hacer bombillas LED con una duración de por vida. El resultado son unas bombillas que ahorran un 92% de energía respecto de las incandescentes, y un 68’42% respecto a las de bajo consumo.

La filosofía de su empresa, OEP Electrics, está estrechamente relacionada con poner fin a la obsolescencia programada de manera que se generen menos contaminación y menos residuos, que en la mayoría de los casos, terminan en el tercer mundo.  Para ello, Benito ha creado además el movimiento SOP (Sin Obsolescencia Programada).

Sabías que,

– Hay una bombilla en el parque de bomberos de Livermore (California) que lleva 111 años encendida.

– Hay una decena de patentes de bombillas con más de 100.000 horas de uso (entre 60 y 70 años encendidas), pero nunca han llegado a salir al mercado.

– Una lavadora o frigorífico durarían entre 40 y 70 años sin obsolescencia programada.

– Se tienen que importar entre 6 y 7 millones de megavatios al año de Francia que no harían falta si utilizaramos el tipo de tecnología adecuada en iluminación.

– Un grupo de personas demandó a Apple por la obsolescencia programada en sus iPod, y ganaron.