La Unión Europea ha lanzado una campaña de concienciación llamada Well Spent para dar a conocer las inversiones realizadas con fondos de la UE en toda Europa con un denominativo común: el medio ambiente. Todas estas inversiones en infraestructuras buscan disminuir la emisión de dióxido de carbono implantando tecnología de energías renovables a la vez que promueven la inclusión social y el ahorro económico. Lo llaman la economía descarbonizada.

La campaña no tiene desperdicio porque empiezan reconociendo los errores propios en cuánto a políticas de energía y asumiendo el descontento de los ciudadanos. Por último, animan a los ciudadanos a ejercer presión sobre la gestión de estos fondos en sus respectivos países y a nivel regional con el objetivo de mejorar la eficiencia energética local y proteger el medioambiente. #wellspenteu


Tener las calles limpias de cacas de perros y energía gratis es algo a lo que nadie diría que no. El proyecto StreetKleen BIO Project propone usar los excrementos de perros para crear biogás en los parques públicos. Es un esfuerzo comunitario que promueve el civismo entre aquellos que tienen mascotas para que dejen las calles como las encontraron, y se pretende a la vez disminuir el impacto del metano (CH4). El metano es el gas que desprenden los excrementos y es entre 30 y 70 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2) como gas de efecto invernadero.

En un contenedor estanco se produce la digestión anaerobia (en ausencia  de oxígeno) de los deshechos orgánicos por parte de microorganismos. A medida que el biodigestor se va llenando, alguien tiene que girar la manivela para revolver el contenido de manera que el metano suba a la parte de arriba. A través de una tubería se quema el metano para alumbrar con su llama una farola.

Biodigestor parques públicos

Al final del proceso se genera dióxido de carbono y agua, y a pesar de emanar CO2, éste gas resulta mucho menos contaminante que el metano cuyas fuentes de contaminación no se suelen tener en cuenta. Las ventajas de este sistema es la contribución al reciclaje de nutrientes, el tratamiento de residuos y el control de los olores.


Todo el mundo sabe lo que es el abono y para qué sirve, alguna vez se os habrá pasado por la cabeza que los excrementos humanos son igual de útiles como cualesquiera para tal caso. El principal inconveniente: el pudor escatológico. No obstante hay un par de proyectos que se han puesto en marcha para aprovecharlos.

Aprovechamiento de pañales

Todas las mamás y papás sabrán la tremenda producción de deshechos que tienen en casa gracias a sus bebés. En Francia suponen una tonelada de basura al año y 34 kilos por habitante y año. En total, un bebé necesita 6000 pañales en sus dos primeros años. Con estas cifras vale la pena echarle un ojo como negocio de reciclaje y eso es lo que ha hecho la empresa Suez Environnement a través del programa Happy Nappy. Investigan las posibilidades de reciclar los pañales para producir abono, energía y nuevos materiales con los plásticos reciclados. La energía se obtiene mediante una fermentación acelerada de los compuestos orgánicos junto con los lodos de las depuradoras que producen biogás y abono compuesto.

Carbón biológico a partir de excrementos humanos

Es un proyecto de Ingenieros Sin Fronteras llevado a cabo por estudiantes de la Universidad Técnica de Berlín. El objetivo es trasladar esta técnica a Kaguera, Tanzania (voy a abstenerme de bromear sobre el nombre de esta región XD).

La ventaja de este método es que mediante la carbonización de los excrementos se eliminan los posibles patógenos que contengan quedando sólo los nutrientes. Durante el proceso también se aprovecha para producir energia en forma de biogás. El resultado es un abono poroso que retiene mejor el agua, ideal para evitar la erosión. El proyecto ha sido llamado Carbonization as Sanitation porque une ambos objetivos: por un lado se mejora la higiene entre la población y por otro, se evita la erosión de la zona.