14/09/09

Soplan vientos de cambio para el ahorro energético, esta vez de verdad y no en forma de promesas políticas o intenciones que se desvanecen en el vacío. Por un lado está la futura desaparición de las bolsas de plástico y por otro, la instauración del reinado de las bombillas de bajo consumo.

Por aprobación de la Unión Europea, a partir de este 1 de septiembre ya no se venderán bombillas incandescentes de más de 100W y halógenas de más de 950 lúmenes, las de menor graduación desaparecerán paulatinamente hasta el 2012. Lo que en un principio era una elección responsable por parte del consumidor será la norma a partir de ahora. Todas las bombillas serán sustituidas por LED, halógenas avanzadas o fluorescentes compactas. En la Unión Europea supondrá un ahorro del 80% en la energía destinada al alumbrado. Imaginemos ahora el mismo ahorro en la factura de la luz de nuestra casa… Y para que nos sea aún más leve, hasta el 31 de octubre de este año el gobierno español regala bombillas de bajo consumo que se pueden recoger en las oficinas de correos con un cupón que se recibe con la factura de la luz.

Esta nueva normativa coincide con la iniciativa de los supermercados Carrefour y Eroski para erradicar las bolsas de plástico que en realidad es una adaptación a la nueva normativa del Plan Nacional Integrado de Residuos que las prohibirá gradualmente a partir del 2010.

La bolsa del súper es la forma más famosa del plástico y se fabrican en su mayoría a partir de derivados del petróleo. Hay que pensar que apenas un 10% de estas se recicla, el resto termina en los vertederos o en el peor de los casos en las costas.

El primer impacto medioambiental que causan está en su fabricación, ni más ni menos que la producción de 441.000 toneladas de CO2 al año sólo en España. El segundo impacto es que terminen en las costas junto con otros plásticos que arrastrados al mar y siguiendo las corrientes oceánicas acaban convergiendo en giros oceánicos.

En particular, en el Giro Central del Pacífico Norte se hizo un asombroso descubrimiento: una gran isla de basura también conocida como “Garbage Patch”. Esta sopa de basura mide 1 millón de metros cuadrados, cómo dos veces España y se calcula que en este lugar hay 7 veces más plástico que plancton siendo el plancton la fuente más abundante de comida en los océanos. La basura queda atrapada en el giro dando vueltas de norte a sur a lo largo del año. Y lo peor es que no nos podemos olvidar tan ricamente de esta basura viajando en círculos en medio de ninguna parte, porque aparte de la contaminación marina, muchos animales ingieren pequeños fragmentos de plástico que desprenden partículas contaminantes que acaban en nuestro plato cómo último destino.

Podremos soñar con playas libres de plásticos a partir de ahora?

De seguro que estas dos grandes iniciativas repercutirán en la disminución de las emisiones de CO2, una menor generación de residuos y dependencia del petróleo. Es un gran cambio en nuestra vida diaria y pese a los contras y prejuicios de algunos es una oportunidad de oro para disminuir nuestra huella ecológica de manera extraordinaria.